| |
|
|
| |
Ezequiel Córdoba, se auto bautiza Póua y se lanza de lleno al mundo de la creación. Desde muy joven sus obras empiezan a verse en espacios públicos y centros de exhibición. En el año 1996 hace su primera muestra y desde ese momento hasta hoy ha participado de muchas y variadas, individuales y colectivas. |
|
| |
|
|
| |
Es importante destacar en la obra de Póua, la firmeza de sus trazos y la brillantez de los colores con los que trabaja. Su paleta se tiñe generalmente de azul, en todas sus posibilidades y variantes. El artista encuentra la fuerza necesaria en ese color y lo usa como herramienta para la comunicación del mensaje de su alma. |
|
| |
|
|
| |
Nos encontramos en este caso frente a un artista en toda la extensión de la palabra y por ende en la totalidad de lo que esto conlleva. Póua transforma en arte todo lo que pasa por sus manos, un lienzo, un espacio, una lámpara o una mesa, cualquier objeto por simple o vulgar que sea su origen, cambia ante la visión y el trabajo de este artista, quien tiene el fantástico don de reconfigurar la simplicidad en la maravillosa existencia del arte, creando así una pieza única en originalidad y espíritu. |
|
| |
|
|
|
|
| |
|
|
| |
Su obra nos muestra colores vivos, trazos destacados, atrevimiento y una alegría primitiva, como las de los niños, fresca y libre. Trabaja con colores brillantes, los trazos denotan la fuerza de su espíritu y la felicidad del que puede contar el mensaje de su alma. |
|
| |
|
|
| |
Sin duda podemos decir que la obra de Póua es un trampolín que nos invita a participar en la fiesta de la alegría del color. |
|
| |
|
|
| |
Es crucial el lugar al que uno pertenece, pero uno tiene que forzar su destino, y actualmente vive en Paris, ciudad que desdibuja con intervenciones artísticas. |
|
| |
|
|
|